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LA OFICINA PEOPLE

Aprender a delegar: La clave del management

Si quieres que tus empleados progresen, no les robes sus problemas y aprende a delegar.

Siempre se habla de la necesidad de aprender a delegar, se puede caer en el error de pensar que es sencillo pero no lo es en absoluto. Aquí recojo algunos «vicios» que se ejercen a la hora de delegar y que suelen ser los culpables de que las cosas no marchen como deben en la empresa:

Los 3 perfiles de directivos que no saben delegar

1. El que hace de embudo:

El peor vicio de todos es el de no saber delegar. Es el tipo que «no se fía» y esto es generalmente por dos motivos: Mal proceso de selección o, lo más probable, ausencia de mecanismos de control de gestión. Todo ha de esperar a que el sheriff de el visto bueno con los retrasos que ello supone.

2. El listillo:

Es especialista en construir «muros de contención» en forma de subordinados que absorban las consecuencias de los errores y/o incumplimientos adjudicándose, por el contrario, los éxitos como propios sin ningún reparo.

Es muy frecuente que estos listillos «tomen en propiedad» exclusiva a algún pardillo que, creyendo gozar del beneplácito del jefe, haga las veces de secretario, machaca, come marrones y, si se descuida, asistente del hogar del perfil listillo. Lo exprimirá hasta que ya no le pueda absorber nada más y entonces lo arrojará a los leones sin pestañear.

Igor jovencito Frankenstein

3. El si pero no:

Les encantan las reuniones para mostrar su poderío y disfrutar de la cara de susto de sus subordinados. Son unos yonkis del ordeno y mando y lo necesitan para seguir respirando.

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Disfrutan delegando tareas y responsabilidades a «los de abajo», pero lo que no delegan ni locos es la autoridad ni la capacidad de toma de decisiones.

El resultado es un pobre hombre que se la juega asumiendo toda la responsabilidad de  un cometido, la mayoría de las veces arbitrario y deliberadamente inalcanzable, trabajando con decisiones que no son las suyas, sin adjudicación de  recursos y «puenteado» en su autoridad por el jefe (que siempre juega a ganar).

 

Luego están aquellos que entienden que se delegan las funciones pero nunca la responsabilidad última, que no tienen miedo de delegar cometidos importantes a sus subordinados porque tienen pautas de control de gestión eficaces, que saben que delegar es importante para poder asumir funciones cada vez más importantes dentro de la compañía al tiempo que también promueven el desarrollo de su equipo.

Un abrazo y…

Enjoy working!

 

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