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Manual de SUPER vivencia para mayores de CUARENTA.

DISCUTIR EN EL TRABAJO
LA OFICINA PEOPLE

El truco definitivo para no discutir más en el trabajo

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Aunque en realidad debería decir que es un truco que te va a permitir dejar de discutir en todos los ámbitos de tu vida, y no sólo eso, además te evitará esa sensación desagradable en el estómago que se produce cuando nos sentimos atacados u ofendidos por otros.

LOS CUATRO ACUERDOS

 

¿Por qué discutimos en el trabajo?

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Hay algo infantil en el hecho de quejarse del jefe.
Cuanto más entramos en ese binomio,  jefe vs empleado,  más vulgares y poco productivos nos volvemos.
El jefe incompetente,  aunque diga lo contrario,  esta encantado con que se quejen del él sus empleados en la oficina,  en sus casas y en todas partes.
La queja significa que le temen y el temor da poder.
Cuando todo un sistema es cómplice de esta forma de trabajar es cuando un país se vuelve mezquino e involutivo.  Esto,  necesariamente da lugar a la incompetencia general, no solo en la empresa y en la función pública sino también en la política e incluso en la forma a en la que educamos a nuestros hijos.
A educar y a llevar una empresa se aprende.  Es algo en constante evolución puesto que las personas también cambian y evolucionan. Lo que pasa es que requiere tiempo,  abandonar el ego en aras de la productividad y la eficacia.
Despersonalizar el sistema y trabajar en función de los logros es lo difícil,  pero también es lo eficaz.
Hay que pararse,  pensar,  diseñar un sistema y comprometerse con él. A corto plazo eso no interesa a nadie.

Ya sabemos que en el ecosistema de la oficina conviven varios tipos de especies que suelen ser siempre las mismas: El jefe despota, el que se escaquea, el pelota, el negativo, el quegica, el infantil…y luego estamos nosotros, los que pensamos que somos mejores que el resto y tenemos indudablemente la razón. (je…je…je..)

«No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento». (Miguel Ruiz).

Uno de los cuatro acuerdos que recoge Miguel Ruiz en su famoso libro LOS CUATRO ACUERDOS es: «No te lo tomes como algo personal» 🙂 algo tan simple y que tantos problemas nos genera.

Entonces ¿Cual es el truco?

Para entenderlo mejor voy a poner un ejemplo. Pongamos que vamos conduciendo tranquilamente al trabajo y al ir a incorporarnos a la M40 un seat león negro nos adelanta por la izquierda a toda velocidad haciendo que casi nos estrellemos con el quita miedos.

Paremos un minuto para que hagas una reflexión, ¿cómo te sientes por ello?

Efectivamente, sentimos ira, odio reptiliano, ganas de gritar, insultar, abofetear..¿Por qué?, analízalo un momento…Pues por que nuestro ego nos dice que la persona del seat leon nos ha hecho eso a NOSOTROS. Tú piensas, esto me lo han hecho a MI. Cuando el otro conductor no sabe ni quien demonios eres tú, él se lo habría hecho a cualquiera y se lo habrá hecho a cientos de personas antes que a ti, no obstante, tu ego dice que se trata de un ataque directo hacia tu persona.

¿Absurdo verdad?

Pues lo mismo ocurre en el ámbito de la oficina. Los perfiles de individuo que hemos comentado anteriormente actúan de ese modo porque ese es su nivel de consciencia. Se lo harían a cualquiera, no es nada personal.

El monje y el escorpión

 

discutir en el trabajo

Una vez, un monje errante llegó a la orilla de un río que debía cruzar. Mientras se preparaba para cruzar al otro lado, vio un escorpión que luchaba para subirse a una hoja que flotaba. A punto de ahogarse, había logrado aferrarse a la hoja e intentaba subirse.

El monje sintió pena por el escorpión e intentó levantarlo para colocarlo sobre la hoja. Repentinamente, el escorpión le picó la mano, éste la sacó y el escorpión se cayó de la hoja. El monje observó entonces que el escorpión, a punto de ahogarse, intentaba alcanzar la hoja. Lleno de compasión, intentó nuevamente ayudarlo pero el escorpión otra vez lo picó.

Un hombre que pasaba por allí presenció la escena y llamó la atención del monje. “Señor, se dio cuenta de lo ingrato que fue el escorpión en un primer momento y, a pesar de todo, usted lo ayudó por segunda vez. ¿No es esto una tontería acaso?”

Aún dolorido por las dos picaduras, el monje contestó con tranquilidad, “el suyo es un buen consejo señor, pero el escorpión me picó instintivamente. Ésa es su naturaleza. Si el escorpión no puede apartarse de su naturaleza, ¿cómo puede usted esperar que yo abandone la mía? ”

Cuento popular hindú.

Por lo tanto, nosotros debemos seguir nuestra naturaleza no dejandonos influir en el comportamiento que consideramos adecuado tan sólo por que nuestros vecinos, amigos, pareja o compañeros de trabajo se encuentren en otro nivel de realidad diferente al tuyo.

Esto no significa que nos dejemos avasallar, nunca debemos ser permisivos a la hora de defender nuestra integridad, nuestra trinchera personal hay que defenderla con uñas y dientes.

Yo me refiero a cómo nos sentimos por dentro, evitar la sensación de humillación y simplemente «informar sin atacar» a la otra persona acerca de por qué hemos decidido no participar de las consecuéncias de sus decisiones o comportamientos vitales.

No es nada personal ya sabes

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