ESTO ES LO PEOR DE SER CONSULTOR

Algunos clientes que he conocido el hecho de hacerse los chulitos les ha costado millones.

A los consultores se nos llama cuando una empresa quiere aplicar cambios ya sea para aumentar su rentabilidad para controlar mejor sus costes o para implementar un sistema de formación eficaz para sus empleados.

Un trabajo de consultoría tiene tres fases básicas: El análisis previo, el diagnóstico y la detección de oportunidades con la ejecución de los objetivos resultantes.

Cualquiera que haya sido o sea consultor sabe que el principal problema al que nos enfrentamos en el ejercicio de nuestro trabajo , no es en absoluto la complejidad del trabajo que solemos tener bastante clara, ni tampoco la oposición de los empleados que no quieren salir de su zona de confort.

El principal problema es, sobre todo en las empresas familiares donde hay un chulito manda más, es precisamente esta figura que se dedicará a boicotear todos los cambios propuestos puesto que él es el macho alfa y nadie le va a hacer sombra.

Curiosamente este personaje es también el que ha solicitado el servicio y el que paga la factura aquí otras de las innumerables estupideces de la raza humana.

Algunas de las situaciones, tan estúpidas como reales, que he vivido como consultor de empresa.

El que me conoce sabe que hablo siempre desde el rigor de la experiencia es decir no me invento nada.

Aunque probablemente lo que os voy a contar en las siguientes líneas no te lo vas a creer:

El primer caso del que te quiero hablar es el de un cliente de hace relativamente poco tiempo que nos contrato para que le dijésemos por donde se filtraban sus costes de actividad que consideraba desmesurados (y efectivamente lo eran).

Podemos estar hablando de un posible ahorro de costes de cerca de 1 millón de euros al año.

Pues bien presentamos nuestra propuesta, los pasos que íbamos a dar, y lo que el cliente podía esperar obtener del servicio, lamentablemente la propuesta fue aceptada. 

Pues no te lo creerás querido lector pero juro que cuando pedimos los datos para hacer el diagnóstico el cliente se negó rotundamente a ello por confidencialidad, miedo o sabe dios que otro complejo absurdo.

Ni qué decir tiene que fue totalmente inútil que insistiésemos en que era imprescindible conocer esos datos para obtener un punto de partida y crear un patrón ideal a alcanzar. No hubo manera de que nos dijese los datos de facturación y costes de personal.

Por lo tanto el proyecto ya nació roto y no termino de ejecutarse todo lo correctamente que hubiese debido.

En otro proyecto de consultoría cuando llegó la hora de plantear la estrategia, el dueño simplemente se negó aduciendo que a él nadie le decía lo que tenía que hacer las cosas en su negocio. No sé que se pensaría este hombre sobre trabajo de un consultor de negocios.

Por un lado no quería que se realizasen cambios tan llamativos que pudiesen dejar en evidencia sus años de gestión anteriores delante de sus súbditos y por otro lado se quejaba de que precisamente no le estábamos haciendo un buen trabajo porque no veía esos cambios.

Estas y otras muchas anécdotas me llevan a asegurar que no todas las empresas pueden ser cliente de un servicio de consultoría.

Paraempezar la empresa debe carecer de Chulitos engreídos y posteriormente debe tener claro que sin delegar determinadas responsabilidades es imposible ejecutar cambios verdaderamente relevantes en ningún modelo de negocio.

Uno de los últimos clientes de consultoría fue un ejemplo palmario que estas reflexiones que estoy escribiendo.  Lo que buscaba el cliente no era una estrategia que posicionara a su empresa en un rango más profesional desde el punto de vista de la gestión el control de costes y la formación sino más bien seguir incrementando su insaciable ego esta vez con Consultores de chaqueta y corbata. Prueba de ello es que fingió no sentirse satisfecho con el servicio pero sin embargo contrato a dos consultores míos de la plantilla para que le chupasen el ojete a él todas las mañanas.

Es decir no quería saber nada de que le dijesen lo que tenía que hacer en, y cito textualmente, sus dominios pero esos dos chupoteros debió pensar que quedaban bien en su colección,

Y tú preguntarás para qué narices va alguien a contratar un servicio que no va a usar pues la respuesta parece ser que debe de quedar muy molón comentarlo entre los amigotes justo después de restregarles el último modelo de Audi que se han comprado y antes de quedar para irse de putas el fin de semana.

El chulito protagonista puede ser la amante del propietario, un hijo que ha heredado el fruto del trabajo duro de sus padres o el presidente de una multinacional cuyo complejo de inferioridad se ve aliviado con periódicas dosis de abuso de poder en comités de dirección.

En otra empresa en la que trabajé, y juro que es cierto, fui testigo de como se pagaba a una consultora más de 15.000 € por un informe de diagnóstico de una marca y la posible estratégica de reposicionamiento de la misma.

En un país en el que nadie lee ni escucha un carajo , se hizo tan poco caso el informe resultante, que tres años más tarde se volvió a comprar el mismo informe a la misma empresa sobre la misma marca para volver ser archivado nuevamente y todo porque en el mismo no ponía exactamente lo que el chulito de turno quería que pusiese. Y así es la vida de un consultor.

Éstos aprendices de dictadorzuelos deberían saber que lo que es malo para la colmena también es malo para la abeja.

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