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Cómo gestionar un equipo de trabajo según el Sargento Valmoral

Cuanto mas alto estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores

Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C).

Paris es una perrita de la raza Samolledo que se pone loca de contenta cuando nos ve a mi perro Yanko y a mi.

Su dueño es un hombre de avanzada edad, no muy alto, en muy buena forma física y con un blanco bigote a lo Barón de Münchausen que le da un aire de «simpática autoridad».

 

La historia del sargento Valmoral

Aunque ya jubilado, conserva su marcialidad de sargento de la Brigada Mecanizada de Zapadores.

El sargento Valmoral ha sido todo un guerrero y habiendo participado en numerosas misiones internacionales:

Su batallón sirvió como parte de la Agrupación «CÓRDOBA» en Bosnia i Hercegovina, posteriormente, se presentó voluntario para participar en la misión O/P S/K en Kosovo, donde estuvo poco tiempo ya que su batallón fue reclamado enseguida con destino Irak, para colaborar en la misión «PLUS ULTRA». Tras lo cual volvió a Kosovo hasta el año 2006 en el que se jubiló.

Ahora se dedica a la escultura, la cual ejerce en el sótano de su chalet, y se mantiene en forma corriendo y paseando a su buena amiga Paris.

Estamos ante un hombre independiente pero de carácter abierto y con marcadas dotes de liderazgo. Cuando tengo la suerte de encontrármelo, me encanta pasear con el y escuchar las apasionantes vivencias de esta extraordinaria persona.

Un día, mientras nuestros perros se dedicaban a la lucha greco romana, debatimos acerca de los factores más importantes que entran en juego para lograr un cumplimiento óptimo de los cometidos. (U ops, como los llama el sargento).

-El problema de los zapadores es que el tiempo siempre va en nuestra contra. Es el mundo en el que no hay orden de prioridades, todo es prioridad uno, todo es urgente, y siempre hay alguien que llega detrás para ponerte colorado si no has cumplido con los plazos.

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Vi en sus ojos claramente como se retrotraía a sus años en Bosnia, Kosovo e Irak. Guardó unos segundos de silencio y prosiguió.

-Pero, cuando quien viene detrás es un gerifalte estirado de Naciones Unidas ya es el colmo de la vergüenza. Por suerte, yo casi nunca tuve ningún problema en mi Pelotón.

Mi amigo me contó que mandaba un pelotón de ocho hombres formados en dos escuadras, a su vez, mandadas cada una por un cabo primero.

-Conseguí formar a un gran equipo. Siempre terminábamos todo antes de plazo y éramos los elegidos en primera instancia para los fregaos más importantes, éramos el orgullo de nuestra Compañía.

-¿Y cual es la formula secreta?-pregunté muy interesado ya que me apasionan los temas de liderazgo y gestión de equipos.

-La clave amigo mío- comenzó a decir mientras se liaba un cigarrillo con sus gruesas manos -es saber mantener el equilibrio entre el compromiso por el cumplimiento del objetivo y la preocupación por las personas de las que depende que dicho objetivo se cumpla, es decir, tu equipo.

El viejo sargento se sabe, aún hoy, los nombres de cada chico que sirvió a sus órdenes a lo largo de su carrera militar. Recuerda incluso detalles de sus vidas, algunos de ellos íntimos, que revelaban la extraordinaria confianza que los soldados depositaban en su jefe.

-Me las arreglaba para mantener a la gente contenta y motivada, incluso saltándome algunas normas, y ellos respondían con una efectividad y compromiso a prueba de bomba, nunca mejor dicho – reímos con ganas

-Es todo sentido común. Seriedad en el trabajo y en el cumplimiento del deber, sin critica o queja de ningún tipo. Pero al tiempo, compañerismo, confianza, apoyo y recompensa por el trabajo bien hecho. «Leave no man behind» – subrayó

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Después de una breve pausa de complicidad, me narró una de sus muchas anécdotas que ilustraba a la perfección lo que decía.

Cuando sirvió en Kosovo, uno de sus soldados le confesó su homosexualidad. Como era bastante amanerado, sus compañeros se burlaban de él frecuentemente y le tenían aislado en el grupo. Valmoral cortó aquello de raíz y exigió respeto y camaradería para con el chaval. -cuando volváis a la vida civil podéis volver a ser tan idiotas como queráis, pero mientras estéis en mi pelotón, aquí se me respeta a todo el mundo.

-Es que no soporto a los torreznos- así es como el sargento llama a los que estaban fuera de su estándar de persona íntegra.

Este hombre, por puro instinto ya nadie se lo enseñó, comprendió en seguida que la clave del cumplimiento de los objetivos esta en que la gente se comprometa con los mismos de forma personal, y para ello es imprescindible que cada individuo se sienta respaldado e integrado en el equipo.

La teoría de la malla gerencial de Blake y Mouton

Cuando llegué a casa, me puse a profundizar en el tema, estudiando lo que pude encontrar por internet y en mis libros de gestión de empresas.

Entre otras cosas, encontré esta interesante teoría de Robert Blake y Jane Mouton de la malla gerencial:

Gerente (9,9)

    • Alto en la tarea
  • alto en las relaciones

Según el jefe

Los logros en el trabajo se deben a las personas involucradas en él.

La interdependencia por medio de un interés común en las metas de la organización da origen a relaciones de confianza y respeto.

Gerente (1,9)

    • Alto en las relaciones
  • Bajo en la tarea

Según el líder

Da atención cuidadosa a las necesidades de las personas, produce relaciones satisfactorias.

Promueve una atmósfera amistosa en la organización y el ritmo de trabajo.

Gerente (5,5)

  • preocupación media por la producción y por el personal

Según el líder

Logran una moral y producción adecuadas, pero no sobresalientes. No fijan metas demasiado altas y suelen tener una actitud benévolamente autocrática hacia las personas.

Gerente (9,1)

    • Alto en la tarea
  • Bajo en relaciones

Un líder en esta posición cree que:

La eficiencia en la operación es el resultado de disponer las condiciones de trabajo en tal forma que los elementos humanos interfieran sólo en un grado mínimo.

Gerente (1,1)

    • Bajo en tarea
  • Bajo en relaciones

Este es un líder conformista.

El cree que el ejercicio del mínimo esfuerzo para hacer que se efectué en el trabajo requerido es suficiente para conservar la membresía de la organización.

 

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Por lo tanto, parece que mi amigo había captado a la perfección la importancia de las personas en la satisfactoria ejecución de los objetivos, en su caso militares, pero de meridiana aplicación en el ámbito empresarial y deportivo. Uno no tiene que investigar demasiado para encontrar casos que así lo demuestran con la incontestable tozudez de los hechos.

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