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Motivación a la española

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Hoy, sacando a mi perro Yanko, he conocido una persona que engancha. De esas que conoces de cinco minutos pero a la que seguirías hasta el infierno si te lo pidiese.

Spanish motivacion

La cosa tiene truco, la chica se dedica al tema del coaching, que es una especie de psicólogo para empresas y ,sobre todo, para sus directivos.
En España necesidad hay, pero todavía ese tipo de cosas nos parecen una chorrada improductiva y creo que eso va a tardar en cambiar.

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El caso es que Rocío, (así se llamaba la chavala), como quiera que me vio entregado del todo, se animó a contarme una anécdota de uno de sus clientes:

«se acabaron los pececitos y los gladiadores» .

Lo explicare:

Según le contó el tipo, un día, sin venir mucho a cuento, la cúpula de la empresa decidió reunir a todo el personal y hacer un simulacro de motivación a la americana.
Así que, abandonando por una mañana enterita el terror management de siempre les pusieron unos vídeos que trataban de transmitir la filosofía del trabajo en equipo y objetivos comunes.
Uno de ellos iba sobre la escena esa de Buscando a Nemo en la que convence a la masa informe de peces asustados y desorientados atrapados por una red de pesca para que, nadando todos en la misma dirección, acaben rompiendo la red. Y el otro, esa escena tan molona de la buenisima peli ‘300’ en la que los hijos de Esparta gritan AUAUAUUU!!!!!

He aquí, queridos lectores, a los pececitos y gladiadores (en realidad espartanos) que, según el mandamás de la empresa en la que trabaja el cliente de Rocio, se acabaron de una vez por todas.

El presidente de la compañía,visiblemente escéptico con esa iniciativa, se puso frenético al final de la jornada al comprobar, decepcionado, que la gente continuaba con su aire de pasividad y frustración. (a pesar de los pececitos y los gladiadores).

300

-Esto es una idiotez, c.., aquí se viene motivado de casa, que para eso se os paga, y les recuerdo señores, que esta la cosa fatal para encontrar trabajo ahí fuera, por lo que ya se pueden poner las pilas- y así concluyó la sesión. Con una buena dosis  de motivación, esta vez a la española.

Cuando terminé de recuperarme de la carcajada, le pregunté acerca de la verdadera utilidad de ese tipo de convivencias empresariales donde se va a acribillar al jefe con bolitas de paintball.

Para mi sorpresa me comentó que ahora, con la crisis, este tipo de practicas bien organizadas son más importantes que nunca.

Entonces vino el meollo de la cuestión. Según su visión, toda empresa cuenta con dos retos fundamentales a la hora de alcanzar cotas de rendimiento cada vez mayores: la productividad y la capacidad productiva. 

Ambos factores tienen la misma importancia para el correcto funcionamiento del negocio, algo así como no cargarse la gallina de los huevos de oro.

La productividad es el rendimiento del equipo de trabajo, sus resultados en términos cuantitativos y cualitativos.

La capacidad productiva, es el arte de que dicho equipo mantenga, de forma prolongada en el tiempo, una productividad lo más alta posible.

Esto no se consigue con muchas amenazas de despido y tal, ni metiendo con calzador un par de vídeos descargados de youtube.  Si no más bien con un planteamiento motivacional serio, y que forme parte esencial de la filosofía de la empresa, fomentando el compañerismo y el trabajo en equipo y salvaguardando el buen clima laboral.

-También es sumamente importante- concluyó- que cada persona sepa, de forma clara y precisa, que es lo que se espera de ella, cuales son sus objetivos concretos y medibles, y que se les reconozca el haberlos alcanzado, claro.

 Sin motivación no hay sacrificio, sin sacrificio no hay disciplina y sin disciplina no hay éxito.

 

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