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Manual de SUPER vivencia para mayores de CUARENTA.

pasivo agresivo
FORMA DE VIDA PEOPLE

Suavemente me matas. Comportamiento pasivo agresivo

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Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, cada día, somos sujetos activos y pasivos de la agresividad pasiva.

Hay muchas formas de agresión, pero el comportamiento pasivo agresivo es tal vez uno de los más dañinos y desesperantes para quién lo sufre.

Identificamos la agresividad pasiva cuando hay comportamientos de omisión, de forma repetida y deliberada, para realizar tareas requeridas de las que la persona es responsable; aún a sabiendas de que esa oposición perjudica gravemente a una o varias personas.

Pero también es agresividad pasiva cuando se realizan ataques indirectos o disfrazados de chistes en apariencia inocentes.

Como se puede observar el comportamiento pasivo agresivo es cobarde y libidinoso, no se enfrenta de forma clara sino que boicotea desde la sombra, evitando asumir su responsabilidad.

La culpa como principal estrategia de agresividad pasiva

La agresión pasiva existe porque varias otras conductas humanas la facultan. La primera conducta a la que apela la agresión pasiva es a la culpa.

El agresor pasivo no suele gritar, no pierde las formas, puede ser incluso una persona que se muestra atractiva y carismática de cara a la galería…pero es muy consciente del daño que hace y del poder que ello le confiere.

Casi siempre la agresión pasiva se utiliza para provocar el sentimiento de culpa de quien la recibe. Lo que denominamos, el chantaje emocional.

En las relaciones de pareja, la agresión pasiva funciona cuando una de las dos partes siente que la otra tiene la mayor parte del control sobre la relación. El silencio dosificado, el manejo creativo del balance de la cuenta de banco, o la determinación sobre la posibilidad del acto sexual de esa noche son las fichas de canje entre ambos.

 

Ejemplos de agresividad pasiva, cómo reconocerla y defenderse de un pasivo agresivo

Uno de los efectos más nocivos de este tipo de ataque es que es difícil de diagnosticar hasta que es demasiado tarde. Aquí os pongo algunos ejemplos para evitar convertiros en blanco de este agente tóxico invisible.

1. Cuando tu pareja, familiar o amigo, parece ser mucho más considerado/a con los demás que contigo. Poniéndote siempre en una posición inferior respecto a cualquier otra persona.

2. El compañero/a de trabajo que te dice que él se encarga de todo, delante de los jefes, y luego no se encarga, provocando que lo tengas al final que hacer tu.

3. Quien llega siempre tarde a las citas, incluso muy tarde, suelen ser personas que no cogen el teléfono, que no dan la cara, que prometen con vehemencia cosas que nunca cumplen y luego se esconden, sin dar explicaciones.

4. La persona que te pone siempre pegas a todo, siempre tiene una excusa para escabullirse , escaqueándose sin importarle que ello suponga un incremento de trabajo para ti y para el resto.

5. Agresión pasiva es también cuando los miembros de un grupo ignoran a alguno-s de los que conviven con ellos.

6. Las personas posesivas que se basan en el principio «o conmigo o contra mi»

7. Cualquier tipo de chantaje emocional…

En fin, ejemplos hay muchos. Lo adecuado es no dejarnos influir por este tipo de comportamientos, no azuzar al agresor con nuestra reacción de rabia, pena u odio. Simplemente hay que actuar con empatía y asertividad poniendo claras nuestras reglas al otro y advirtiéndoles, sin juzgar, que nosotros no vamos a aceptar su comportamiento para con nosotros.

 

«La respuesta a la agresión pasiva no debe ser el aguante –aguantar, por no decir soportar- lo puede hacer también cualquiera.»

 

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